DE LA DISTORCIÓN A LA RESTAURACIÓN: LA IMAGEN DE DIOS



𝑪𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂𝒓𝒊𝒐 𝑻𝒆𝒐𝒍ó𝒈𝒊𝒄𝒐 – 𝑨𝒏𝒕𝒓𝒐𝒑𝒐𝒍𝒐𝒈í𝒂 𝑩í𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂 / Abner M. Malca P.

🪔La palabra hebrea tselem, traducida como "imagen", connota la idea de algo tallado o representado materialmente, como se evidencia en varios textos del Antiguo Testamento (2 Reyes 11:18; Ez. 23:14; Sal. 39:7; 73:20). Por su parte, demuth, traducida como "semejanza", implica similitud o correspondencia en apariencia (Ez. 1:5, 10, 26, 28; 23:14). El uso conjunto de ambos términos refleja el paralelismo hebreo, donde una palabra aclara o complementa a la otra. Así, "imagen y semejanza" expresan una representación que guarda similitud, sin distinción teológica entre ellas. Esta equivalencia se confirma en Génesis 9:6, donde el orden de los términos se invierte respecto a Génesis 1:27, sin alterar su significado doctrinal

𝟭. 𝗗𝗲𝗳𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗼 𝗗𝗲𝗶
El relato de Génesis afirma: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gen. 1:26–27). Esta declaración indica que el ser humano es distinto a toda otra criatura. Los teólogos han identificado varias dimensiones de la imago Dei:

✒️𝘿𝙞𝙢𝙚𝙣𝙨𝙞ó𝙣 𝙧𝙚𝙡𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙡: el hombre refleja a Dios en su capacidad de vivir en comunión. (con Dios y con el prójimo).
✒️𝑫𝒊𝒎𝒆𝒏𝒔𝒊ó𝒏 𝒎𝒐𝒓𝒂𝒍/𝒆𝒔𝒑𝒊𝒓𝒊𝒕𝒖𝒂𝒍: el ser humano fue creado con justicia y santidad (Efe. 4:24). Tenía los principios que rigen el carácter divino en su corazón.
✒️𝘿𝙞𝙢𝙚𝙣𝙨𝙞ó𝙣 𝙛𝙪𝙣𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙡: el dominio sobre la creación refleja la soberanía de Dios (Gen. 1:28).

Elena de White lo explica así:

✔️ Elena G. de White declara que esas palabras pronunciadas por el Padre e iban dirigidas al Hijo: “Dios dijo a su Hijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen.” Indican que: 📚“El hombre había de llevar la imagen de Dios tanto en la semejanza exterior, como en el carácter.” (HD.99)📚 “El hombre fue creado a imagen de Dios, no sólo en el carácter, sino en la forma y aspecto exterior” (PP 28.3).📚 “Al principio el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no sólo en el carácter, sino también en lo que se refiere a forma y fisonomía.” CI. 103

✔️📚 “Creados para ser la “imagen y gloria de Dios”1, Adán y Eva habían recibido capacidades dignas de su elevado destino. De formas graciosas y simétricas, de rasgos regulares y hermosos, de rostros que irradiaban los colores de la salud, la luz del gozo y la esperanza, eran en su aspecto exterior la imagen de su Hacedor. Esta semejanza no se manifestaba solamente en su naturaleza física. Todas las facultades de la mente y el alma reflejaban la gloria del Creador. Adán y Eva, dotados de dones mentales y espirituales superiores, fueron creados en una condición “un poco menor que los ángeles”2, a fin de que no discernieran solamente las maravillas del universo visible, sino que comprendiesen las obligaciones y responsabilidades morales”. ED98 20.2

✔️📚Cuando Adán salió de las manos del Creador, llevaba en su naturaleza física, mental y espiritual, la semejanza de su Hacedor. “Creó Dios al hombre a su imagen”[5], con el propósito de que, cuanto más viviera, más plenamente revelara esa imagen, más plenamente reflejara la gloria del Creador. Todas sus facultades eran susceptibles de desarrollo; su capacidad y su fortaleza debían aumentar continuamente. ED 15.1
En conclusión: La imagen y semejanza del hombre en relación a Dios se manifiesta en un sentido integral y multidimensional.

𝟮. 𝗘𝗳𝗲𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗮í𝗱𝗮 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗲𝗻 𝗱𝗶𝘃𝗶𝗻𝗮
La entrada del pecado no borró totalmente la “imago Dei”, pero sí la desfiguró. EGW señala: 📚El pecado afecta a todo el ser; también lo hace la gracia”. —Carta 8, 1891. Y añade: 📚Cuando el hombre pecó, todo el cielo se llenó de tristeza; porque al ceder a la tentación, el hombre se convirtió en enemigo de Dios, participante de la naturaleza satánica. La imagen de Dios en la que había sido creado quedó estropeada y distorsionada” (ST, 15 de diciembre de 1914, párr. 6). 
  • ✅️. CAMBIO DE PRINCIPIOS MORALES:Por la desobediencia se pervirtieron las facultades del ser humano, y el egoísmo reemplazó al amor.” El corazón se tornó egoísta y rebelde (Jer. 17:9). Desde el Genesis se manifiesta la alienación en sus relaciones interpersonales (Adán culpa a Eva de su desgracia) y así mismo el egoísmo lo separó de Dios.
  • ✅️ SU NATURALEZA SE HIZO MALA: “Cuando el hombre quebrantó la ley divina, su naturaleza se hizo mala y llegó a estar en armonía y no en divergencia con Satanás. No puede decirse que haya enemistad natural entre el hombre pecador y el autor del pecado. Ambos se volvieron malos a consecuencia de la apostasía. C.S. 495
  • ✅️ LA MENTE SE ENTENEBRECIÓ (Rom. 1:21). “Al mezclarse el mal con el bien, su mente se tornó confusa, y se entorpecieron sus facultades mentales y espirituales. Ya no pudo apreciar el bien que Dios le había otorgado tan generosamente”. Ed. 25.
  • ✅️ Todas las facultades se afectaron: La voluntad se debilitó (Rom. 7:18). El cuerpo quedó sujeto a corrupción y muerte (Gen. 3:19; Rom. 6:23).
  • ✅️ MORALMENTE DEFICIENTES: “El hombre, comparado con la santa ley de Dios, se encuentra deficiente. Somos iluminados por los preceptos de la ley, pero ningún hombre puede ser justificado por ellos. Pesada y encontrada deficiente es nuestra inscripción por naturaleza”. ---RH 8 de marzo de 1906, párr. 10
Ellen White declara:

📚El pecado mancilló y casi borró la semejanza divina. Las facultades físicas del hombre se debilitaron, su capacidad mental disminuyó, su visión espiritual se oscureció. Quedó sujeto a la muerte. No obstante, la especie humana no fue dejada sin esperanza. ED 15.2

🪔📜📃✔️La caída no borró la “imago Dei”, pero la sustituyó con una caricatura egoísta que refleja más la naturaleza de Satanás que la de Dios, Sin embargo, la humanidad aún conserva vestigios de la imagen divina (capacidad de razonar, de amar, de crear), aunque todos están afectados por el pecado.

𝟯. 𝗥𝗲𝘀𝘁𝗮𝘂𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗮𝗴𝗲𝗻 𝘆 𝘀𝗲𝗺𝗲𝗷𝗮𝗻𝘇𝗮 𝗲𝗻 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼.
La caída distorsionó profundamente la imago Dei, pero Dios no abandonó su propósito original. En Cristo se revela la posibilidad y la garantía de restaurar la imagen divina en el hombre.
A. 𝑳𝒂 𝒆𝒏𝒄𝒂𝒓𝒏𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒚 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐
Jesús, el “segundo Adán” (1 Cor. 15:45), vino como el verdadero reflejo de Dios: “Él es la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15). En su humanidad, asumió “semejanza de carne de pecado” (Rom. 8:3), para unirse plenamente con nosotros sin compartir nuestra corrupción. Así, hizo posible que el hombre volviera a unirse con Dios. La encarnación es el puente entre la imago Dei perdida y la restaurada.
En la cruz, Cristo cargó con las consecuencias del pecado para darnos acceso al perdón y a la vida eterna (Rom. 3:24–26). Su sacrificio garantiza la redención del hombre y abre la posibilidad de una nueva humanidad renovada en la justicia de Dios. Con su sacrificio: “Cristo ha comprado nuestros corazones. Cristo ha adquirido la mente humana. Cristo ha comprado nuestras facultades mentales, y Cristo nos ha dado capacidades y talentos. No quiere que dejemos que esos dones y capacidades sean empleados en los asuntos comunes de la vida y que perdamos de vista lo eterno (ver 1 Cor. 6: 19, 20)”. SE1 222.4
B. 𝑳𝒂 𝒐𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑬𝒔𝒑í𝒓𝒊𝒕𝒖 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒔𝒕𝒂𝒖𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏
La restauración de la imago Dei es dinámica y progresiva:

🗞📜El Espíritu Santo despierta las facultades dormidas por el pecado mediante la luz del evangelio. “La convicción implantada en el corazón y la iluminación del entendimiento, cuyo efecto es producido por la Palabra, obran en perfecta armonía. Cuando la verdad penetra en la mente, imparte el poder que despierta las facultades que están dormidas; y al actuar el Espíritu Santo en el corazón, coopera con la obra de Dios, que es realizada con la participación de sus instrumentos humanos”. RP 169.4

🗞📜Jesús nos acepta en sus méritos y nos otorga vida espiritual en el nuevo nacimiento, implantando un principio de acción renovado: el amor (Jn. 3:5–7; Rom. 5:5). EGW, sobre el resultado del nuevo nacimiento dice: “Las inclinaciones naturales son mitigadas y sometidas. Nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos motivos son implantados. Se traza una nueva norma del carácter: la vida de Cristo. La mente es cambiada; las facultades son despertadas para obrar en nuevas direcciones. El hombre no es dotado de nuevas facultades, sino que las facultades que tiene son santificadas. La conciencia se despierta. Somos dotados de rasgos de carácter que nos capacitan para servir a Dios. PVGM 70.4 Esta obra es esencial para purificar la fuente del corazón y creyente pueda obrar rectamente: “La fuente del corazón debe ser purificada antes que las corrientes puedan manar puras. No hay seguridad para quien tiene una religión meramente legal, una forma de piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Hay una muerte al yo y al pecado, y una vida totalmente nueva. Este cambio puede ser producido sólo por la eficiente obra del Espíritu Santo.—The Signs of the Times, 8 de marzo de 1910.

🗞📜 En la santificación, el creyente coopera con el poder divino: el esfuerzo humano se une con la gracia de Dios para formar nuevamente el carácter a la semejanza de Cristo (Fil. 2:12–13).

🗞📜El Espíritu Santo continúa renovando en nosotros la imago Dei, moldeando la mente, el corazón y la voluntad a la medida del varón perfecto (Efe. 4:13). Hasta la glorificación.
C. 𝑬𝒍 𝒔𝒆𝒍𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒇𝒊𝒏𝒂𝒍
En el tiempo del fin, el sellamiento constituye la restauración o reimpresión de la imagen y semejanza espiritual, preparando a los redimidos para el cielo. Finalmente, en la glorificación, al regreso de Cristo, la imagen divina será restaurada definitivamente en todo el ser integral —cuerpo, mente y espíritu— devolviéndonos al estado original de perfección (1 Tes. 5:23; 1 Jn. 3:2).
🪔📃🗞📝No podremos decir: “Yo soy impecable”, hasta que este cuerpo vil sea transformado a la semejanza de su cuerpo glorioso. Pero si constantemente tratamos de seguir a Jesús, tenemos la bendita esperanza de estar en pie delante del trono de Dios, sin mancha ni arruga ni cosa semejante; completos en Cristo, vestidos con el manto de su justicia y perfección”. —The Signs of the Times, 23 de marzo de 1888.
D. 𝑳𝒂 é𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒊𝒂𝒏𝒂 𝒚 𝒍𝒂 𝒆𝒅𝒖𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒆𝒙𝒑𝒓𝒆𝒔𝒊ó𝒏 𝒓𝒆𝒅𝒆𝒏𝒕𝒐𝒓𝒂:
La imago Dei restaurada se manifiesta en la vida práctica:
✔️Amor en lugar de egoísmo (Jn. 13:35).
✔️Santidad en lugar de corrupción (1 Pe. 1:15–16).
✔️Misericordia y justicia en lugar de opresión (Mi. 6:8).
✔️Mayordomía de la creación en lugar de explotación (Gen. 2:15).
EGW explica con claridad: “El corazón en que mora el amor de Cristo manifestará constantemente mayor refinamiento; porque la fuente de la vida es el amor hacia Dios y hacia el hombre. Cristo es el cristianismo. Tal es la gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz y buena voluntad hacia los hombres. Tal es la ejecución del propósito de Dios”.
La ética y la educación son muestras de esta expresión redentora, por eso sigue diciendo: “El verdadero crecimiento cristiano tiende hacia arriba, hacia la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo. La verdadera cultura, el verdadero refinamiento de pensamiento y modales, se obtiene mejor aprendiendo lecciones en la escuela de Cristo que por el esfuerzo más laborioso y esmerado de observar formas y reglas fijas, cuando el corazón no está bajo la disciplina del Espíritu de Dios. El seguidor de Jesús mejorará constantemente sus modales, hábitos, espíritu y trabajo. Esto lo logra fijando los ojos, no en los meros progresos externos y superficiales, sino en Jesús. Se verifica una transformación en la mente, en el espíritu, en el carácter. El cristiano es educado en la escuela de Cristo para anhelar las gracias de su Espíritu con toda mansedumbre y humildad. Se está preparando para asociarse con los ángeles celestiales”. OE 300.

𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶ó𝗻:
La caída no borró totalmente la imagen de Dios, pero sí la distorsionó profundamente. La buena noticia es que en Cristo esa imagen puede ser restaurada. Por medio de la encarnación, la cruz, la obra del Espíritu Santo y la glorificación final, Dios devuelve al hombre lo que perdió en Edén.
Esta restauración no es solo futura: comienza aquí y ahora, en el amor que sustituye al egoísmo, en la justicia que reemplaza a la corrupción y en la mayordomía que redime a la creación. La educación cristiana se suma a este proceso como instrumento de Dios para formar en cada creyente el carácter de Cristo.
En definitiva, ser humano en plenitud significa ser renovado en la imagen de Cristo, el verdadero Hombre, hasta que un día, cuando Él aparezca, “seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

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